SERes: la apuesta de Postobón por una cultura donde todas las personas cuentan

En un entorno empresarial que evoluciona a gran velocidad, fortalecer culturas organizacionales diversas, equitativas e inclusivas dejó de ser una tendencia para convertirse en una prioridad estratégica. En este contexto, Postobón consolida su política SERes, un marco que orienta a toda la compañía, y a su cadena de valor, hacia la construcción de espacios donde cada persona puede aportar desde su autenticidad y talento. Esta política marca un punto crucial en la gestión del talento, reafirmando una convicción histórica: el ser humano es un valor en sí mismo, digno de respeto, reconocimiento y trato justo en todas las circunstancias. SERes establece los principios y lineamientos que sustentan una cultura organizacional basada en la diversidad humana, la inclusión activa y la igualdad de oportunidades. La meta: permitir que cada colaborador desarrolle su mayor contribución al propósito superior de la compañía. Para Postobón, la diversidad no es una categoría, sino una realidad amplia que abarca género, edad, orientación sexual, origen, capacidades, etnia, creencias, situación socioeconómica, condiciones de salud, entre muchas otras. La inclusión, por su parte, es la capacidad de abrazar esas diferencias y convertirlas en fortaleza colectiva. Un modelo de gestión que conecta a toda la organización La implementación de SERes está liderada por un comité interdisciplinario que integra áreas clave de la organización. Este equipo impulsa acciones, acompaña la gestión en los distintos frentes, revisa avances y reporta los progresos en sostenibilidad, garantizando que la política se viva de manera transversal. La política se sostiene en cuatro compromisos esenciales: asegurar igualdad de trato, promover igualdad de oportunidades, fortalecer entornos libres de acoso y discriminación, y proteger el equilibrio entre la vida laboral y personal. Estos principios consolidan culturas donde la dignidad, el respeto y la inclusión son la base del desarrollo del talento. Para llevarlos a la práctica, Postobón ejecuta acciones afirmativas que buscan eliminar barreras, abrir espacios a la diversidad y potenciar las capacidades de cada persona. Estas acciones se enfocan en cuatro frentes estratégicos: género y diversidad sexual; inclusión de personas con capacidades especiales; reconocimiento de culturas y etnias; y articulación de las distintas generaciones que conviven en la organización. La responsabilidad es compartida: Gestión Humana reporta avances; el Comité SERes define y acompaña la implementación; los colaboradores aplican la política y reportan cualquier situación de riesgo; y los líderes modelan comportamientos inclusivos y gestionan sus sesgos para asegurar prácticas justas y coherentes. Además, la política cuenta con metas e indicadores que permiten medir su avance y garantizar una implementación consistente con los compromisos de Postobón en materia de derechos humanos, sostenibilidad y bienestar del talento. Una invitación a liderar desde el ejemplo Con SERes, Postobón consolida un enfoque de gestión humana alineado con los retos globales en diversidad, equidad e inclusión, y demuestra que las organizaciones pueden ser motores de cambio social cuando reconocen, valoran y potencian la esencia de cada persona. En un país tan diverso como Colombia, políticas como esta contribuyen a construir entornos laborales más justos, innovadores y sostenibles, donde todas las voces tienen espacio y donde el talento florece conectado a un propósito colectivo.

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Cuando las mujeres lideran desde su propósito, el desarrollo económico se convierte también en desarrollo social

Por Marcela García He comprobado que cuando mujeres y hombres lideramos con propósito, el impacto se refleja tanto en la economía como en la sociedad. A lo largo de mi trayectoria profesional, he visto que dirigir con visión y sentido transforma realidades, construye puentes y abre oportunidades. He trabajado con diversos grupos poblacionales y he confirmado que el liderazgo femenino, en particular, aporta una mirada única que enriquece los procesos y genera un cambio sostenible. Soy Marcela García, una mujer que ha hecho del servicio público y del trabajo social una misión de vida. En cada etapa de mi camino he confirmado que el verdadero liderazgo nace del sentido y no del cargo. He trabajado en territorio, con gremios, empresas, mujeres emprendedoras, jóvenes y veteranos de la Fuerza Pública. En todos los escenarios, el motor del cambio ha sido el mismo: el trabajo con propósito. Desde la Cámara de Comercio de Bogotá he tenido el privilegio de crear y liderar la Red Cree en Ti, una comunidad de mujeres empresarias y emprendedoras que impulsan el desarrollo económico de Bogotá-Región. Cada encuentro con ellas reafirma una verdad: detrás de cada empresa fundada por una mujer hay una familia que avanza, una comunidad que se fortalece y un país que progresa. Ese es el verdadero poder transformador del liderazgo femenino. El sector empresarial es, sin duda, el corazón del desarrollo de un país. Cada empresa que nace genera empleo, movilidad social y bienestar. Pero cuando ese liderazgo empresarial proviene de mujeres, el impacto se amplifica: se multiplican las oportunidades y se democratiza el progreso. Según la Cámara de Comercio de Bogotá, en 2025 el 42,3 % de las microempresas —más de 177 mil— son lideradas por mujeres. Son emprendedoras que cada día demuestran que el progreso se construye con disciplina, visión y resultados. Generan empleo, sostienen familias, educan hijos y dinamizan la economía con esfuerzo, creatividad y convicción. Muchas comenzaron con recursos limitados, pero con una fuerza interior inquebrantable. Apoyar a las mujeres que producen no es un acto asistencial ni una obligación derivada de una ley de cuota de género: es una inversión en el futuro. Las mujeres no somos un grupo vulnerable; somos una fuerza productiva y transformadora que impulsa la economía y teje cohesión social. Cuando una mujer crece, crece su entorno. Cuando una mujer emprende, su comunidad avanza. En la Red Cree en Ti he sido testigo de historias que se convierten en inspiración. Mujeres que superaron el miedo, reinventaron su vida y convirtieron una idea en empresa, y una empresa en propósito. Mujeres que lideran desde la acción, no desde la queja; que crean oportunidades en lugar de esperarlas. Esa es la verdadera revolución femenina: la que se impulsa desde la empresa, desde la productividad y desde la libertad económica. Mujeres como María Antonia, fundadora de Arepas Vita, me recuerdan que la resiliencia transforma la adversidad en oportunidad. Patricia Marín, de Moritas Joyería, me enseña que la fuerza interior supera cualquier límite. Luz Marina Hernández, de Creaciones Lula, me inspira con su ejemplo de constancia y determinación. Podría mencionar a las más de 800 mujeres de la Red Cree en Ti, que día a día demuestran que el liderazgo femenino es un dinamizador de crecimiento. Este artículo es solo un pequeño homenaje a todas ellas: mujeres que he tenido el privilegio de conocer, acompañar y admirar, y que nos reiteran el poder de creer en una misma. Sus historias de resiliencia, propósito y construcción inspiran a seguir fortaleciendo un tejido empresarial liderado por mujeres comprometidas con el bienestar y el desarrollo sostenible de sus territorios. He visto cómo ese liderazgo consciente genera prosperidad compartida, impulsa la innovación y promueve comunidades más equitativas. Por eso, estoy convencida de que las mujeres somos una fuerza imparable de progreso. Nuestra contribución no se mide solo en utilidades o crecimiento, sino en el impacto social que dejamos a nuestro paso. Cuando las mujeres creemos en nosotras y lideramos desde el propósito, el país entero avanza. Ese es, y seguirá siendo, mi propósito y mi legado: seguir construyendo puentes y abriendo espacios para que más mujeres lideren, transformen, dejen huella y construyan un futuro mejor para Colombia.

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Los héroes silenciosos del saneamiento

Por: Paula Cuéllar, Gerente de Sostenibilidad de Corona El acceso adecuado a servicios de saneamiento no es un lujo, es la base fundamental para el bienestar social, la salud pública y el desarrollo humano. Sin embargo, en pleno 2025, esta premisa persiste como uno de los grandes retos en términos de higiene y prevención de enfermedades, que en gran medida depende de una adecuada infraestructura en las ciudades y en los hogares. Aunque el número de personas con acceso a servicios básicos de saneamiento ha aumentado, todavía hay más de 145 millones de personas que viven con instalaciones inadecuadas[1]. En Colombia, el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, señala que mientras la cobertura urbana se acerca a la universalidad (97,7%), en el sector rural más de 20% de los habitantes aún carece de saneamiento básico mejorado. La brecha de saneamiento sigue siendo amplia y preocupante. La respuesta en muchos de los casos está en los héroes silenciosos, esos objetos cotidianos que la mayoría damos por sentado. Me refiero a los sanitarios, lavamanos y orinales que, instalados correctamente, tienen el poder de transformar las condiciones de vida de las personas. No son meros artefactos de porcelana, son talismanes de salud y esperanza. Detrás de cada sanitario instalado hay una historia de dignidad y bienestar. Niños y jóvenes que no tienen que abandonar sus estudios por falta de baños seguros, una familia protegida de infecciones o una comunidad que recupera el derecho fundamental a la privacidad y el respeto. En Corona, comprendemos que nuestra labor no termina en la fabricación de estas soluciones.  Buscamos ser motor de cambio en las comunidades donde operamos, para aportar de forma sostenible a que más personas perciban el impacto positivo y la mejora de la calidad de vida. Este compromiso se traduce en una alianza estratégica con la sociedad civil para llevar el saneamiento digno a donde más se necesita. Nuestra gestión se enfoca en convertir carencias en oportunidades tangibles. A través de donaciones, apoyamos a 84 entidades sin ánimo de lucro en diversas regiones del país, impactando a familias y comunidades enteras. Este esfuerzo, que involucra la donación de soluciones de saneamiento, se ha destinado a instituciones educativas (35%), para dotarles de baños funcionales y así asegurar la retención escolar; viviendas vulnerables (21%), para mejorar las condiciones de las casas de las familias y devolverles la dignidad en su espacio más íntimo; y centros de salud y comunitarios (44%) para asegurar que los espacios de atención y reunión cumplan con estándares básicos de salubridad. Lo que para muchos son objetos corrientes, para estas comunidades son llaves que abren puertas a un futuro más saludable y equitativo. Con esta gestión, apoyamos a las entidades a mejorar la calidad de sus instalaciones para asegurar el acceso a saneamiento y agua potable, factores clave para la salud y la dignidad de las personas. La brecha de saneamiento es un problema complejo que requiere políticas públicas robustas, pero su solución también depende de la articulación, la sensibilidad y la acción focalizada de aliados como nosotros y el liderazgo de la sociedad civil. Es una batalla que debemos ganar por la salud, la equidad y la dignidad de cada colombiano. *** [1]Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000-2024 | WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply, Sanitation and Hygiene

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Oportunidades que inspiran y eliminan barreras

Por: María José Sánchez, gerente general de AbbVie Clúster Norte En salud, cada avance científico es una decisión humana, y por eso, cuando hablamos de empleabilidad femenina en nuestro sector estamos discutiendo más que sólo indicadores: hablamos de oportunidades reales para que más mujeres—de la ciencia al acceso, de ventas a la administración, entre otros campos—encontremos un lugar para crecer, innovar y servir a los pacientes. En América Latina aún hay brechas que cerrar. De acuerdo con PNUD, aunque cuatro de cada diez graduados en STEM en la región son mujeres, su participación laboral sigue rezagada; y en áreas como la de tecnologías de la información, tan sólo tres de cada diez empleos son ocupados por mujeres, con ligeras variaciones por país.1 La industria farmacéutica está demostrando ser un gran motor de cambio y un sector mejor posicionado que otros para acelerar la equidad de género. Si bien el diálogo regional nos recuerda que debemos continuar recorriendo un camino en la representación en STEM —donde las mujeres ocupan cerca del 28% de los puestos en pharma a nivel regional2—, miramos esta cifra como el potencial que estamos aprovechando. Las cifras en Colombia reflejan un impulso significativo: la presencia de mujeres en cargos directivos en la industria farmacéutica ha aumentado en un 20%, de acuerdo con datos recientes de FIFARMA. Además, en el sector salud en general, las mujeres ya representamos más del 80% del talento humano, según el Ministerio de Salud y Protección Social y el PNUD, progreso que es palpable, con muchas mujeres líderes a la cabeza de compañías de innovación en el país. Así el sector farmacéutico está mejor posicionado que otros para acelerar el cambio, pues los ensayos clínicos y las áreas terapéuticas intensivas en conocimiento abren caminos que no dependen de “contactos” sino de capacidad, formación y ganas. En Colombia, por ejemplo, la decisión de ubicar el hub regional de AbbVie en nuestro país ha sido un imán para el talento, pues contamos con más de 250 colaboradores en la región—la mayoría en Colombia—que trabajan en inmunología, neurociencias, oncología y salud visual, con diferentes centros de investigación activados y trabajo para investigadores y equipos de soporte. Esa es una de las razones por las que creemos que la diversidad no es un adorno reputacional sino una de nuestras ventajas competitivas, delimitadas en nuestro marco de equidad, igualdad, diversidad e inclusión: tratamos a todas las personas con dignidad y respeto; buscamos perspectivas diversas; hacemos de la inclusión la forma de hacer negocios. Este compromiso se refleja en resultados concretos y medidos: a nivel global, las mujeres representan el 56 % de nuestra fuerza laboral, ocupan el 54 % de los cargos de gerencia y el 51 % de las posiciones directivas. Además, participan en el 57 % de los roles vinculados a STEM3. En AbbVie creemos en la ciencia y una tecnología sin techos invisibles, reflejado en programas como Women Leaders in Action que impulsa el liderazgo, el patrocinio y el desarrollo de habilidades para nosotras, ofreciendo espacios abiertos a toda la organización para aprender, conectar y proyectar nuestro crecimiento4 Este compromiso se evidencia en cada una de las áreas de la organización porque la innovación sólo importa si llega a quienes la necesitan. En Colombia, nuestro trabajo colaborativo a lo largo de los años con más de 300 centros de investigación e investigadores y más de 5000 pacientes en estudios clínicos y observacionales no solo impulsan la salud, sino que generan más oportunidades con altos estándares en innovación, con el conocimiento para el abordaje de condiciones de salud con medicina personalizada y de alto impacto en la calidad de vida, para un mayor número de personas, facilitando el acceso a nuevas tecnologías para el mejoramiento de las mismas. Sumado a estos espacios y actividades, contar con políticas que no se queden en papel hace que las empresas sean equitativas: un enfoque explícito en pay equity, beneficios integrales de bienestar, desarrollo de liderazgo y una cultura como “The Ways We Work”, que alínea comportamientos, valores y expectativas para generar impacto colectivo, y trabajar con responsabilidad compartida, apertura y resiliencia, entendiendo que el éxito no se logra en soledad, sino cuando cada persona se siente parte de un propósito común. El contexto nacional reta y, a la vez, ofrece muchas oportunidades, para desplegar todo el potencial de investigación y, con él, la generación de empleo de calidad, que, si se mira con lente de género, es palanca de movilidad social para mujeres, que en el sector pharma, se traduce en abrir rutas de entrada a nuevos roles que exigen competencias nuevas, y diversas. En España, un país que debe ser referente para el sector, el empleo femenino ya supera el 56% y sigue creciendo, aunque aún persisten retos en los niveles de alta dirección. Esa realidad debe ser un espejo valioso para América Latina porque demuestra que es posible avanzar, pero también que no hay espacio para la complacencia. En AbbVie sabemos que las cifras globales nos impulsan a redoblar los esfuerzos locales para que más mujeres encuentren en esta industria, una que las acoge, las forma y las impulsa hacia su máximo potencial. Cerraré con una convicción que guía nuestro trabajo: abrir puertas no es un gesto de benevolencia, sino una estrategia de negocio inteligente. La innovación florece cuando confluyen perspectivas diversas; la confianza del sistema se fortalece con equipos que lo representan; y los pacientes, nuestra razón de ser, se benefician cuando las mejores ideas no quedan fuera por un código postal, un acento o un apellido. Si, como sector farmacéutico latinoamericano queremos cumplir nuestra promesa, debemos contratar, desarrollar y promover a más mujeres en todas las áreas, especialmente en STEM y en los roles que conectan la ciencia con el acceso.

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Rompiendo barreras en la industria

Sandra Milena Araque Patiño, primera mujer en ocupar un cargo operario en la planta Lux Duitama Con esfuerzo, disciplina y una determinación que inspira, Sandra Milena Araque Patiño se convirtió en la primera mujer en asumir un rol operario en la planta Lux Duitama. Su historia representa mucho más que un logro personal: es un símbolo de transformación, inclusión y empoderamiento femenino en la industria. Sandra abrió camino para que más mujeres sueñen con ocupar espacios que antes parecían lejanos. En esta entrevista, Sandra nos comparte cómo fue su recorrido, qué la motivó a desafiar los estereotipos y el mensaje que quiere dejar a quienes sueñan con seguir sus pasos. ¡Te invitamos a leerla y dejarte inspirar por su valentía! Para mí ser la primera mujer en un cargo operario dentro de una planta industrial es mucho más que un logro personal, es un símbolo de transformación para toda la industria. Me siento orgullosa de abrir camino para que más mujeres vean que sí es posible estar en los espacios ocupados tradicionalmente por los hombres. Después de graduarme del colegio, comencé mi camino laboral en un asadero, donde trabajé durante siete años. Posteriormente me trasladé a Bogotá en busca de nuevas oportunidades. Sentía que era el momento de avanzar y de asumir nuevos retos. Volví con la convicción de construir algo más grande para mí y para mis hijos. Y así fue como empecé a trabajar en el proceso de redención de tapas de bebidas como Natumalta, Andina y otras marcas por medio de la empresa temporal Más Actitud. Desde mi lugar de trabajo observaba con atención a los operarios de planta. Me inspiraban. Soñaba con vestir con orgullo ese uniforme y estar dentro del equipo. Esa idea se convirtió en una meta personal. Fue gracias a mi trabajo constante, disciplina y ganas de aprender. Me esforcé por hacer bien mi trabajo y destacarme en las actividades diarias, mostrando mis capacidades para asumir más responsabilidades. Con el tiempo recibí la invitación a vincularme directamente al equipo de la planta Lux Duitama, donde asumí funciones en puntos de canje, inventario y recepción de vehículos, y actualmente hago parte activa del equipo de planta en el área de manejo de alimentos de la multicategoría. No es fácil, pero es posible. Mis hijos son mi mayor motivación. Cada paso, que doy en el trabajo también es un paso a un mejor futuro para ellos. Que crean en ellas mismas, que no se limiten por estereotipos o miedos. Las mujeres somos capaces de lograr todo lo que nos proponemos. Con esfuerzo, resiliencia y actitud, podemos estar donde llegar donde lo imaginemos. Me llena de orgullo. Postobón no sólo abre puertas, también cree en nuestro talento. Ser parte del cambio me motiva a seguir creciendo y a inspirar a otras mujeres a hacer lo mismo. La historia de Sandra es una muestra viva de que en Postobón no existen fronteras de género. Creemos en el talento, en la actitud y en el poder de transformar realidades desde cada rol. Su camino nos inspira a seguir construyendo una industria más equitativa, donde todas las personas puedan crecer, aportar y soñar en grande.

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Innovación social y transformación: el rol estratégico de las ONG

Por: Claudia Elena Gómez Rodríguez / directora ejecutiva Fundación UPB En un país donde las brechas sociales siguen siendo profundas, la contribución del sector social genera importantes transformaciones y aporta, significativamente, al desarrollo y la sostenibilidad. Desde la labor de las organizaciones sin ánimo de lucro se construyen oportunidades que derivan en inclusión social, desarrollo comunitario y garantía de derechos humanos. Según la Confederación Colombiana de ONG (CCONG) “el trabajo de las entidades sin ánimo de lucro aporta a la amplia cadena de valor social compuesta por las acciones de otros actores públicos y privados, y su labor contribuye a las prioridades de política social de Colombia en materia internacional como la Agenda 2030 y el cumplimiento de los ODS”. El contacto con las comunidades y el compromiso con el bienestar colectivo, se convierten en actos de escucha, coherencia y constancia que les permiten a estas organizaciones tener una conexión distinta con el entorno, entender las realidades y trabajar en equipo para lograr transformaciones coherentes con los retos y necesidades de los territorios. La capacidad colaborativa de las ONG las convierte, con frecuencia, en catalizadoras y ejecutoras de iniciativas de innovación social. Su naturaleza, su enfoque social y sus capacidades para movilizar la participación, las alianzas y la cooperación, les facilita el desarrollo de soluciones creativas que aportan a la construcción de un futuro más justo. En palabras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) “las ONG y la innovación social abordan activamente los desafíos socioeconómicos y ambientales, a la vez que contribuyen a una doble transición justa, buscando que los grupos marginados no se queden atrás y que los beneficios de estas transiciones se compartan equitativamente”. De esta manera, el trabajo en este sector está fundamentando en la convicción de que un mundo mejor es posible y para que esto ocurra, cada esfuerzo conjunto y cada cambio logrado, cuentan. Nuestro legado se mide en las voces de niños y jóvenes que acceden a una educación de calidad, en las familias que encuentran apoyo y compañía para enfrentar sus desafíos y en las comunidades que se organizan y trabajan por su propio desarrollo y bienestar.

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