La experiencia también mueve la economía 

Por Lina Montoya, Directora Ejecutiva Corporación Interactuar.

Hablar de economía plateada es reconocer una realidad que cada vez tendrá más peso en Colombia: miles de personas mayores continúan trabajando, emprendiendo y sosteniendo sus hogares desde pequeños negocios. Más del 45 % de las personas mayores de 50 años se encuentra en la informalidad y, en Antioquia, el 26 % de los empresarios y emprendedores de la microempresa tiene más de 56 años y más de la mitad son mujeres. No estamos frente a un fenómeno marginal, sino ante una parte activa del tejido productivo.  

Durante mucho tiempo hemos relacionado el emprendimiento con la juventud, como si innovar, crear empresa o crecer profesionalmente tuviera una edad límite. Pero la experiencia también es capital. Quien ha recorrido décadas de trabajo acumula conocimiento, relaciones, capacidad para resolver problemas y una resiliencia que difícilmente se aprende en los libros. 

La historia de Liliana Jaramillo lo demuestra. A sus 64 años decidió emprender y junto a sus hermanas en Guadalupe, Antioquia, convirtieron un saber heredado de su madre en Cacao La Juaca Artesana, un negocio que hoy genera ingresos y vincula a más de ocho personas entre familiares y aliados del cultivo. Su historia nos recuerda que cumplir años no reduce la capacidad de crear valor, muchas veces la fortalece.  

El reto está en que las oportunidades estén a la altura de ese potencial. La informalidad, las dificultades de acceso al crédito, la falta de historial financiero y una oferta de formación poco adaptada a esta etapa de la vida siguen siendo barreras importantes. Por eso, apoyar la economía plateada implica mucho más que financiar: requiere acompañamiento, formación, acceso a mercados y soluciones diseñadas desde su realidad.  

Desde Interactuar hemos acompañado a más de 6.500 empresarios de economía plateada, con más de $39.400 millones desembolsados en créditos. Pero sabemos que detrás de esas cifras hay trayectorias de vida, conocimientos y negocios que sostienen la economía de barrios y municipios. De hecho, buena parte de estos empresarios se concentra en comercio, servicios y actividades agrícolas, sectores profundamente conectados con la vida económica local. 

La economía plateada nos invita a cambiar la mirada: dejar de pensar la edad únicamente como una barrera y empezar a reconocerla también como una ventaja. Una sociedad que valora la experiencia no se pregunta hasta cuándo puede seguir aportando una persona mayor, sino qué condiciones debe crear para que todo lo que sabe, ha construido y todavía sueña pueda seguir transformándose en oportunidades. 

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