Touché: Moda que transforma vidas

Touché es una marca 100% colombiana que, desde hace más de 35 años, ha demostrado que la moda puede ser una fuerza poderosa para generar bienestar y transformación social. A lo largo de su historia, la compañía ha mantenido una convicción inquebrantable: el impacto positivo en la sociedad es tan importante como la calidad y el diseño de cada prenda. Por ello, la responsabilidad social no es un componente adicional, sino una parte esencial de su propósito y de todo lo que la marca representa. Actualmente, Touché emplea directamente a más de 360 personas, de las cuales 87% son mujeres y 45% son madres cabeza de familia. Ellas, con su dedicación y talento, aportan a la identidad y esencia de la marca. Además, Touché destina cada año más del 5% de sus utilidades a donaciones orientadas a apoyar a comunidades vulnerables y a fortalecer proyectos que impulsan oportunidades reales para quienes más lo necesitan. En esa misma línea nació Filantropía, una cápsula anual de prendas con propósito que busca transformar la vida de madres adolescentes y sus hijos. A través de esta iniciativa, la marca promueve espacios de formación, bienestar y crecimiento, reafirmando su compromiso de unir la moda con la conciencia social. Una prenda que lleva sueños Del 2 al 31 de diciembre, Touché donará el 30% del valor de cada prenda con etiqueta de Filantropía —disponibles en sus tiendas físicas y en la tienda online— a la Fundación Juanfe, organización reconocida por su labor en la transformación de madres adolescentes y sus familias. Con esta alianza, la marca ratifica su esfuerzo por contribuir a la construcción de futuros más dignos y sostenibles. Con esta iniciativa, Touché invita a la comunidad a ser parte de una historia que transforma vidas.Cada compra, cada gesto y cada aporte permite que más jóvenes Juanfe accedan a oportunidades que pueden cambiar su destino.  El costo real de transformar una vida Acompañar a una madre adolescente requiere un trabajo integral que abarca varias dimensiones de su desarrollo. Los costos mensuales estimados para el proceso de transformación de una joven Juanfe son: Cada paso, cada acompañamiento y cada aprendizaje es fundamental para romper el ciclo de pobreza que enfrentan estas jóvenes y sus hijos.  Al elegir una prenda de Filantropía, las personas no solo adquieren moda con propósito: también se convierten en parte de una red que impulsa educación, empleo, esperanza y transformación. Con pequeñas acciones, entre todos se pueden cambiar vidas. Touché invita a sumarse a esta iniciativa y continuar construyendo, desde la moda, un impacto profundo y duradero. 

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Cuando la ciencia tiene rostro de mujer: Innovar para transformar

Hace poco recibí el reconocimiento como Joven Investigadora de MinCiencias. Confieso que, al principio, pensé que era un título que sonaba más serio de lo que realmente significaba. Pero con el tiempo entendí que este reconocimiento era, en realidad, un recordatorio de que la investigación no es un camino solitario ni aburrido, como muchos piensan, sino una forma de darle sentido a lo que aprendemos y devolverlo a la sociedad. Y más aún cuando quienes investigamos somos mujeres jóvenes, con ganas de transformar la realidad desde la ciencia. En los últimos años, la presencia femenina en la investigación ha crecido de manera significativa. Según datos de la UNESCO (2023), las mujeres representan alrededor del 33% de la comunidad científica mundial, y en América Latina esa cifra llega al 45%, superando el promedio global. En Colombia, de acuerdo con MinCiencias (2022), casi 4 de cada 10 investigadores reconocidos en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación son mujeres, y cada vez más jóvenes participan en programas de formación investigativa. Estas cifras demuestran que la ciencia, poco a poco, se está transformando en un espacio donde las mujeres no solo están presentes, sino que lideran procesos de innovación con impacto social. La ciencia como propósito La ciencia no está hecha solo de fórmulas, laboratorios y cifras. También está hecha de preguntas que nacen del corazón y de la empatía. Nosotras, como mujeres jóvenes en la investigación, cargamos con una doble responsabilidad que se basa en demostrar que el conocimiento es capaz de cambiar vidas y, al mismo tiempo, abrir caminos para que otras se atrevan a recorrerlo. Investigar con propósito significa preguntarse: ¿cómo puede este proyecto impactar positivamente a una comunidad? ¿Cómo puede aliviar un dolor, resolver un problema cotidiano o abrir una oportunidad? Cuando la ciencia tiene rostro de mujer, esas preguntas se convierten en brújula. Historias que inspiran He tenido la fortuna de ver de cerca cómo muchas jóvenes científicas transforman ideas en soluciones con impacto social. Desde quienes trabajan en biotecnología para crear alternativas sostenibles en comunidades rurales, hasta quienes desarrollan herramientas digitales para mejorar la educación en zonas vulnerables. En mi caso, trabajar en investigación aplicada a los territorios me ha permitido entender que la ciencia no puede quedarse encerrada en un paper. La verdadera innovación surge cuando llevamos ese conocimiento al campo, al barrio, a los espacios donde la gente necesita respuestas. Ahí es donde la ciencia deja de ser abstracta y se vuelve un puente real para mejorar vidas. También me inspira la historia de una profesional que hoy ocupa un alto cargo directivo. Inició, al igual que yo, con el reconocimiento como Joven Investigadora, por parte de Colciencias, en las primeras versiones de esa convocatoria. Ana Cecilia luego de esa experiencia se dio cuenta de que desde la academia se puede aportar de manera significativa al desarrollo productivo y a la formación de nuevas generaciones en el país. Su testimonio me recuerda que las trayectorias pioneras abren caminos silenciosos pero profundos. Aunque no la conocí en ese momento y aún me queda por descubrir cómo fue ese proceso en su vida, saber que ella transitó ese camino antes que muchas de nosotras, me motiva. Hoy, que apenas comienzo mi propio recorrido como joven investigadora, reconocer que existieron mujeres que allanaron esta ruta me llena de gratitud y esperanza. Desafíos que se convierten en motor No es un camino fácil. Las mujeres jóvenes en la ciencia enfrentamos estereotipos, la falta de referentes y, muchas veces, la sensación de que hay que esforzarse el doble para ser escuchadas. Pero también creo que esos desafíos son la chispa que enciende nuestra resiliencia. Cada proyecto que logramos sacar adelante, cada idea que validamos, cada comunidad que se beneficia, es también una victoria colectiva. No solo avanzamos nosotras: avanzan las que vienen detrás. Innovar para transformar Cuando la ciencia tiene rostro de mujer, no solo innova, también humaniza. Porque detrás de cada investigación hay una mirada que entiende que el conocimiento sin propósito es estéril. La ciencia, cuando nace de la empatía, se convierte en una herramienta poderosa para transformar la sociedad. Por eso, este no es solo un llamado a reconocer el papel de las mujeres en la investigación. Es también una invitación a que más de nosotras nos atrevamos a preguntarnos, a investigar, a equivocarnos, a proponer. A creer que la ciencia no es exclusiva de unos pocos, sino un camino abierto para todas las que soñamos con un futuro distinto. La transformación comienza cuando entendemos que la ciencia con rostro de mujer no solo busca respuestas… busca cambiar e impactar vidas.

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SERes: la apuesta de Postobón por una cultura donde todas las personas cuentan

En un entorno empresarial que evoluciona a gran velocidad, fortalecer culturas organizacionales diversas, equitativas e inclusivas dejó de ser una tendencia para convertirse en una prioridad estratégica. En este contexto, Postobón consolida su política SERes, un marco que orienta a toda la compañía, y a su cadena de valor, hacia la construcción de espacios donde cada persona puede aportar desde su autenticidad y talento. Esta política marca un punto crucial en la gestión del talento, reafirmando una convicción histórica: el ser humano es un valor en sí mismo, digno de respeto, reconocimiento y trato justo en todas las circunstancias. SERes establece los principios y lineamientos que sustentan una cultura organizacional basada en la diversidad humana, la inclusión activa y la igualdad de oportunidades. La meta: permitir que cada colaborador desarrolle su mayor contribución al propósito superior de la compañía. Para Postobón, la diversidad no es una categoría, sino una realidad amplia que abarca género, edad, orientación sexual, origen, capacidades, etnia, creencias, situación socioeconómica, condiciones de salud, entre muchas otras. La inclusión, por su parte, es la capacidad de abrazar esas diferencias y convertirlas en fortaleza colectiva. Un modelo de gestión que conecta a toda la organización La implementación de SERes está liderada por un comité interdisciplinario que integra áreas clave de la organización. Este equipo impulsa acciones, acompaña la gestión en los distintos frentes, revisa avances y reporta los progresos en sostenibilidad, garantizando que la política se viva de manera transversal. La política se sostiene en cuatro compromisos esenciales: asegurar igualdad de trato, promover igualdad de oportunidades, fortalecer entornos libres de acoso y discriminación, y proteger el equilibrio entre la vida laboral y personal. Estos principios consolidan culturas donde la dignidad, el respeto y la inclusión son la base del desarrollo del talento. Para llevarlos a la práctica, Postobón ejecuta acciones afirmativas que buscan eliminar barreras, abrir espacios a la diversidad y potenciar las capacidades de cada persona. Estas acciones se enfocan en cuatro frentes estratégicos: género y diversidad sexual; inclusión de personas con capacidades especiales; reconocimiento de culturas y etnias; y articulación de las distintas generaciones que conviven en la organización. La responsabilidad es compartida: Gestión Humana reporta avances; el Comité SERes define y acompaña la implementación; los colaboradores aplican la política y reportan cualquier situación de riesgo; y los líderes modelan comportamientos inclusivos y gestionan sus sesgos para asegurar prácticas justas y coherentes. Además, la política cuenta con metas e indicadores que permiten medir su avance y garantizar una implementación consistente con los compromisos de Postobón en materia de derechos humanos, sostenibilidad y bienestar del talento. Una invitación a liderar desde el ejemplo Con SERes, Postobón consolida un enfoque de gestión humana alineado con los retos globales en diversidad, equidad e inclusión, y demuestra que las organizaciones pueden ser motores de cambio social cuando reconocen, valoran y potencian la esencia de cada persona. En un país tan diverso como Colombia, políticas como esta contribuyen a construir entornos laborales más justos, innovadores y sostenibles, donde todas las voces tienen espacio y donde el talento florece conectado a un propósito colectivo.

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Cuando las mujeres lideran desde su propósito, el desarrollo económico se convierte también en desarrollo social

Por Marcela García He comprobado que cuando mujeres y hombres lideramos con propósito, el impacto se refleja tanto en la economía como en la sociedad. A lo largo de mi trayectoria profesional, he visto que dirigir con visión y sentido transforma realidades, construye puentes y abre oportunidades. He trabajado con diversos grupos poblacionales y he confirmado que el liderazgo femenino, en particular, aporta una mirada única que enriquece los procesos y genera un cambio sostenible. Soy Marcela García, una mujer que ha hecho del servicio público y del trabajo social una misión de vida. En cada etapa de mi camino he confirmado que el verdadero liderazgo nace del sentido y no del cargo. He trabajado en territorio, con gremios, empresas, mujeres emprendedoras, jóvenes y veteranos de la Fuerza Pública. En todos los escenarios, el motor del cambio ha sido el mismo: el trabajo con propósito. Desde la Cámara de Comercio de Bogotá he tenido el privilegio de crear y liderar la Red Cree en Ti, una comunidad de mujeres empresarias y emprendedoras que impulsan el desarrollo económico de Bogotá-Región. Cada encuentro con ellas reafirma una verdad: detrás de cada empresa fundada por una mujer hay una familia que avanza, una comunidad que se fortalece y un país que progresa. Ese es el verdadero poder transformador del liderazgo femenino. El sector empresarial es, sin duda, el corazón del desarrollo de un país. Cada empresa que nace genera empleo, movilidad social y bienestar. Pero cuando ese liderazgo empresarial proviene de mujeres, el impacto se amplifica: se multiplican las oportunidades y se democratiza el progreso. Según la Cámara de Comercio de Bogotá, en 2025 el 42,3 % de las microempresas —más de 177 mil— son lideradas por mujeres. Son emprendedoras que cada día demuestran que el progreso se construye con disciplina, visión y resultados. Generan empleo, sostienen familias, educan hijos y dinamizan la economía con esfuerzo, creatividad y convicción. Muchas comenzaron con recursos limitados, pero con una fuerza interior inquebrantable. Apoyar a las mujeres que producen no es un acto asistencial ni una obligación derivada de una ley de cuota de género: es una inversión en el futuro. Las mujeres no somos un grupo vulnerable; somos una fuerza productiva y transformadora que impulsa la economía y teje cohesión social. Cuando una mujer crece, crece su entorno. Cuando una mujer emprende, su comunidad avanza. En la Red Cree en Ti he sido testigo de historias que se convierten en inspiración. Mujeres que superaron el miedo, reinventaron su vida y convirtieron una idea en empresa, y una empresa en propósito. Mujeres que lideran desde la acción, no desde la queja; que crean oportunidades en lugar de esperarlas. Esa es la verdadera revolución femenina: la que se impulsa desde la empresa, desde la productividad y desde la libertad económica. Mujeres como María Antonia, fundadora de Arepas Vita, me recuerdan que la resiliencia transforma la adversidad en oportunidad. Patricia Marín, de Moritas Joyería, me enseña que la fuerza interior supera cualquier límite. Luz Marina Hernández, de Creaciones Lula, me inspira con su ejemplo de constancia y determinación. Podría mencionar a las más de 800 mujeres de la Red Cree en Ti, que día a día demuestran que el liderazgo femenino es un dinamizador de crecimiento. Este artículo es solo un pequeño homenaje a todas ellas: mujeres que he tenido el privilegio de conocer, acompañar y admirar, y que nos reiteran el poder de creer en una misma. Sus historias de resiliencia, propósito y construcción inspiran a seguir fortaleciendo un tejido empresarial liderado por mujeres comprometidas con el bienestar y el desarrollo sostenible de sus territorios. He visto cómo ese liderazgo consciente genera prosperidad compartida, impulsa la innovación y promueve comunidades más equitativas. Por eso, estoy convencida de que las mujeres somos una fuerza imparable de progreso. Nuestra contribución no se mide solo en utilidades o crecimiento, sino en el impacto social que dejamos a nuestro paso. Cuando las mujeres creemos en nosotras y lideramos desde el propósito, el país entero avanza. Ese es, y seguirá siendo, mi propósito y mi legado: seguir construyendo puentes y abriendo espacios para que más mujeres lideren, transformen, dejen huella y construyan un futuro mejor para Colombia.

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Los héroes silenciosos del saneamiento

Por: Paula Cuéllar, Gerente de Sostenibilidad de Corona El acceso adecuado a servicios de saneamiento no es un lujo, es la base fundamental para el bienestar social, la salud pública y el desarrollo humano. Sin embargo, en pleno 2025, esta premisa persiste como uno de los grandes retos en términos de higiene y prevención de enfermedades, que en gran medida depende de una adecuada infraestructura en las ciudades y en los hogares. Aunque el número de personas con acceso a servicios básicos de saneamiento ha aumentado, todavía hay más de 145 millones de personas que viven con instalaciones inadecuadas[1]. En Colombia, el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, señala que mientras la cobertura urbana se acerca a la universalidad (97,7%), en el sector rural más de 20% de los habitantes aún carece de saneamiento básico mejorado. La brecha de saneamiento sigue siendo amplia y preocupante. La respuesta en muchos de los casos está en los héroes silenciosos, esos objetos cotidianos que la mayoría damos por sentado. Me refiero a los sanitarios, lavamanos y orinales que, instalados correctamente, tienen el poder de transformar las condiciones de vida de las personas. No son meros artefactos de porcelana, son talismanes de salud y esperanza. Detrás de cada sanitario instalado hay una historia de dignidad y bienestar. Niños y jóvenes que no tienen que abandonar sus estudios por falta de baños seguros, una familia protegida de infecciones o una comunidad que recupera el derecho fundamental a la privacidad y el respeto. En Corona, comprendemos que nuestra labor no termina en la fabricación de estas soluciones.  Buscamos ser motor de cambio en las comunidades donde operamos, para aportar de forma sostenible a que más personas perciban el impacto positivo y la mejora de la calidad de vida. Este compromiso se traduce en una alianza estratégica con la sociedad civil para llevar el saneamiento digno a donde más se necesita. Nuestra gestión se enfoca en convertir carencias en oportunidades tangibles. A través de donaciones, apoyamos a 84 entidades sin ánimo de lucro en diversas regiones del país, impactando a familias y comunidades enteras. Este esfuerzo, que involucra la donación de soluciones de saneamiento, se ha destinado a instituciones educativas (35%), para dotarles de baños funcionales y así asegurar la retención escolar; viviendas vulnerables (21%), para mejorar las condiciones de las casas de las familias y devolverles la dignidad en su espacio más íntimo; y centros de salud y comunitarios (44%) para asegurar que los espacios de atención y reunión cumplan con estándares básicos de salubridad. Lo que para muchos son objetos corrientes, para estas comunidades son llaves que abren puertas a un futuro más saludable y equitativo. Con esta gestión, apoyamos a las entidades a mejorar la calidad de sus instalaciones para asegurar el acceso a saneamiento y agua potable, factores clave para la salud y la dignidad de las personas. La brecha de saneamiento es un problema complejo que requiere políticas públicas robustas, pero su solución también depende de la articulación, la sensibilidad y la acción focalizada de aliados como nosotros y el liderazgo de la sociedad civil. Es una batalla que debemos ganar por la salud, la equidad y la dignidad de cada colombiano. *** [1]Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000-2024 | WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply, Sanitation and Hygiene

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Oportunidades que inspiran y eliminan barreras

Por: María José Sánchez, gerente general de AbbVie Clúster Norte En salud, cada avance científico es una decisión humana, y por eso, cuando hablamos de empleabilidad femenina en nuestro sector estamos discutiendo más que sólo indicadores: hablamos de oportunidades reales para que más mujeres—de la ciencia al acceso, de ventas a la administración, entre otros campos—encontremos un lugar para crecer, innovar y servir a los pacientes. En América Latina aún hay brechas que cerrar. De acuerdo con PNUD, aunque cuatro de cada diez graduados en STEM en la región son mujeres, su participación laboral sigue rezagada; y en áreas como la de tecnologías de la información, tan sólo tres de cada diez empleos son ocupados por mujeres, con ligeras variaciones por país.1 La industria farmacéutica está demostrando ser un gran motor de cambio y un sector mejor posicionado que otros para acelerar la equidad de género. Si bien el diálogo regional nos recuerda que debemos continuar recorriendo un camino en la representación en STEM —donde las mujeres ocupan cerca del 28% de los puestos en pharma a nivel regional2—, miramos esta cifra como el potencial que estamos aprovechando. Las cifras en Colombia reflejan un impulso significativo: la presencia de mujeres en cargos directivos en la industria farmacéutica ha aumentado en un 20%, de acuerdo con datos recientes de FIFARMA. Además, en el sector salud en general, las mujeres ya representamos más del 80% del talento humano, según el Ministerio de Salud y Protección Social y el PNUD, progreso que es palpable, con muchas mujeres líderes a la cabeza de compañías de innovación en el país. Así el sector farmacéutico está mejor posicionado que otros para acelerar el cambio, pues los ensayos clínicos y las áreas terapéuticas intensivas en conocimiento abren caminos que no dependen de “contactos” sino de capacidad, formación y ganas. En Colombia, por ejemplo, la decisión de ubicar el hub regional de AbbVie en nuestro país ha sido un imán para el talento, pues contamos con más de 250 colaboradores en la región—la mayoría en Colombia—que trabajan en inmunología, neurociencias, oncología y salud visual, con diferentes centros de investigación activados y trabajo para investigadores y equipos de soporte. Esa es una de las razones por las que creemos que la diversidad no es un adorno reputacional sino una de nuestras ventajas competitivas, delimitadas en nuestro marco de equidad, igualdad, diversidad e inclusión: tratamos a todas las personas con dignidad y respeto; buscamos perspectivas diversas; hacemos de la inclusión la forma de hacer negocios. Este compromiso se refleja en resultados concretos y medidos: a nivel global, las mujeres representan el 56 % de nuestra fuerza laboral, ocupan el 54 % de los cargos de gerencia y el 51 % de las posiciones directivas. Además, participan en el 57 % de los roles vinculados a STEM3. En AbbVie creemos en la ciencia y una tecnología sin techos invisibles, reflejado en programas como Women Leaders in Action que impulsa el liderazgo, el patrocinio y el desarrollo de habilidades para nosotras, ofreciendo espacios abiertos a toda la organización para aprender, conectar y proyectar nuestro crecimiento4 Este compromiso se evidencia en cada una de las áreas de la organización porque la innovación sólo importa si llega a quienes la necesitan. En Colombia, nuestro trabajo colaborativo a lo largo de los años con más de 300 centros de investigación e investigadores y más de 5000 pacientes en estudios clínicos y observacionales no solo impulsan la salud, sino que generan más oportunidades con altos estándares en innovación, con el conocimiento para el abordaje de condiciones de salud con medicina personalizada y de alto impacto en la calidad de vida, para un mayor número de personas, facilitando el acceso a nuevas tecnologías para el mejoramiento de las mismas. Sumado a estos espacios y actividades, contar con políticas que no se queden en papel hace que las empresas sean equitativas: un enfoque explícito en pay equity, beneficios integrales de bienestar, desarrollo de liderazgo y una cultura como “The Ways We Work”, que alínea comportamientos, valores y expectativas para generar impacto colectivo, y trabajar con responsabilidad compartida, apertura y resiliencia, entendiendo que el éxito no se logra en soledad, sino cuando cada persona se siente parte de un propósito común. El contexto nacional reta y, a la vez, ofrece muchas oportunidades, para desplegar todo el potencial de investigación y, con él, la generación de empleo de calidad, que, si se mira con lente de género, es palanca de movilidad social para mujeres, que en el sector pharma, se traduce en abrir rutas de entrada a nuevos roles que exigen competencias nuevas, y diversas. En España, un país que debe ser referente para el sector, el empleo femenino ya supera el 56% y sigue creciendo, aunque aún persisten retos en los niveles de alta dirección. Esa realidad debe ser un espejo valioso para América Latina porque demuestra que es posible avanzar, pero también que no hay espacio para la complacencia. En AbbVie sabemos que las cifras globales nos impulsan a redoblar los esfuerzos locales para que más mujeres encuentren en esta industria, una que las acoge, las forma y las impulsa hacia su máximo potencial. Cerraré con una convicción que guía nuestro trabajo: abrir puertas no es un gesto de benevolencia, sino una estrategia de negocio inteligente. La innovación florece cuando confluyen perspectivas diversas; la confianza del sistema se fortalece con equipos que lo representan; y los pacientes, nuestra razón de ser, se benefician cuando las mejores ideas no quedan fuera por un código postal, un acento o un apellido. Si, como sector farmacéutico latinoamericano queremos cumplir nuestra promesa, debemos contratar, desarrollar y promover a más mujeres en todas las áreas, especialmente en STEM y en los roles que conectan la ciencia con el acceso.

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