
El amor de una madre que trasciende al cielo
Como mujer soñadora y amorosa de los niños, siempre soñé con tener dos hijos. Desde muy joven quise ser madre. Tuve un matrimonio que no fue exitoso y afectó mis planes, pero dos años después de mi separación, la vida me tenía guardado el mejor hombre del mundo, mi actual esposo y el papá de mis dos hermosos hijos. A él le debo la bendición de convertirme en MAMÁ. Gracias a él, todos los días puedo oír esa melodiosa palabra de “mamá”. Mis hijos Martín y Luciana, han sido el mejor regalo del cielo.

































