
Una mamá especial
El privilegio más grande que Dios ofreció a la mujer es la maternidad. Qué dicha más inmensa cuando llega dentro de un hogar que lo espera con ansia. ¿Será varón? ¿Será mujer? ¿Se parecerá a ti? ¿Se parecerá a mí? Tantas preguntas, tanta espera. Muchos meses después vienen los dolores físicos, pero con la esperanza que en un momento terminará con una emoción muy grande, con lo que he esperado durante tantos meses: la noticia, el heredero(a), el nieto(a), el sobrino(a).


































