La Transformación Social a través de la Tecnología y el Emprendimiento: El Papel Protagónico de las Mujeres

La tecnología y el emprendimiento son motores clave del cambio social y ofrecen a las mujeres una plataforma para liderar un futuro más equitativo y sostenible. Su participación activa es fundamental para cerrar brechas de género y garantizar un progreso inclusivo. Según la UNESCO, las mujeres representan el 35% de los estudiantes en áreas STEM, una cifra que crece en sectores como inteligencia artificial y comercio digital. Sin embargo, persisten retos como el acceso desigual a recursos y financiación. Capacitando a las Líderes del Futuro En septiembre, la Fundación Juanfe, en alianza con Fundación Telefónica, ofreció una capacitación integral para sus beneficiarias. Este programa las dotó de habilidades prácticas en tecnología y emprendimiento, incluyendo talleres de programación, marketing digital y liderazgo. Además, se trabajaron habilidades blandas esenciales para destacar en el ámbito profesional. «Esta formación nos empoderó y nos mostró que podemos alcanzar nuestros sueños», expresó una de las participantes, ahora desarrollando un proyecto de comercio electrónico. Esta experiencia refleja el impacto directo de iniciativas que educan e inspiran. El Impacto del Cambio Social Liderado por Mujeres La integración de las mujeres en tecnología y emprendimiento acelera el progreso hacia la equidad. Según el Foro Económico Mundial, reducir la brecha de género en un 25% podría aumentar el PIB mundial en 5 billones de dólares para 2025. Este impacto económico subraya la importancia de invertir en su educación y empoderamiento. Estas iniciativas no solo forman a las beneficiarias, sino que envían un mensaje claro: la tecnología y el emprendimiento son herramientas para romper ciclos de pobreza y desigualdad. Un Futuro Prometedor Apoyar a las mujeres en tecnología y emprendimiento es clave para transformar vidas y comunidades. Desde la Fundación Juanfe reafirmamos nuestro compromiso de brindar herramientas que permitan a las mujeres construir un futuro lleno de oportunidades. La tecnología y el emprendimiento no solo impulsan innovación; son un puente hacia la igualdad. Invertir en las mujeres es invertir en un futuro mejor para todos.

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Cerrando la brecha digital: una oportunidad para las mujeres en Colombia

En Colombia, el 43% de las mujeres carecen de competencias digitales básicas, una realidad que refleja una desigualdad preocupante en un mundo cada vez más interconectado. La falta de habilidades digitales no solo limita las oportunidades laborales, sino que perpetúa la dependencia económica y la exclusión en un sector vital para el desarrollo socioeconómico. Reducir esta brecha digital representa una oportunidad única para fomentar el desarrollo, la autonomía y la equidad de género. Según cifras oficiales, el sector de tecnologías de la información (TI) en Colombia generará más de 162.000 vacantes para 2025, mientras que su aporte económico ya alcanza los $10.000 millones de dólares anuales, impulsado por tasas de crecimiento de entre 10% y 15% anual. Este sector crea cerca de 370.000 empleos al año, pero enfrenta un desafío crítico: la falta de talento capacitado. En este contexto, alianzas estratégicas como la de WW4W y Fundación Telefónica juegan un papel fundamental para cerrar esta brecha mediante programas educativos gratuitos enfocados en competencias digitales. A través de estos cursos, las mujeres no solo adquieren habilidades técnicas, sino que también acceden a mejores empleos y a un mayor empoderamiento en sus vidas personales y profesionales. Además, según un informe del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), menos del 30% de las personas en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) en Colombia son mujeres. Esto evidencia la urgencia de impulsar políticas y programas inclusivos que garanticen igualdad de acceso y participación en este campo estratégico. La transformación digital no es solo un reto técnico, sino una oportunidad para construir una sociedad más equitativa. Al ofrecer herramientas y recursos educativos a las mujeres, se crean condiciones para un impacto profundo y sostenible: más inclusión laboral, independencia económica y una contribución activa al crecimiento de un sector clave para el futuro del país. El llamado es claro: empezar el 2025 con metas concretas. Inscríbete en los programas gratuitos y únete al cambio. Porque al cerrar la brecha digital, abrimos puertas a un futuro lleno de oportunidades para todas. Visita el enlace en nuestro perfil y sé parte de esta revolución educativa y social.

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Empoderamiento digital: El conocimiento en tecnologías como clave para transformar tu futuro

En la era digital, las mujeres tienen el poder de liderar el cambio, innovar y transformar sus realidades. El conocimiento y la capacitación en herramientas digitales no solo abren puertas, sino que son fundamentales para alcanzar el éxito en cualquier ámbito, ya sea profesional, personal o comunitario. Hoy más que nunca, dominar estas habilidades es un acto de empoderamiento y autoliderazgo.  ¿Por qué las mujeres deben priorizar su formación digital?  Un espacio para mujeres que buscan crecer y liderar  Gracias a la alianza entre WW4W y Fundación Telefónica Movistar, ahora tienes acceso a cursos diseñados pensando en tus necesidades y aspiraciones. Desde marketing digital hasta gestión de redes sociales y finanzas personales, estas capacitaciones te brindan las herramientas que necesitas para dar el siguiente paso en tu desarrollo.  ¡Es tu momento!  De invertir en ti misma. Inscríbete en nuestros cursos y únete a una red de mujeres que, como tú, están decididas a aprender, crecer y transformar su entorno. Haz clic aquí y sé parte de una comunidad que trabaja por un futuro más equitativo y lleno de posibilidades completamente gratis.  

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Postobón, 120 años haciendo historia junto a los colombianos

La historia de Postobón inició el 11 de octubre de 1904, cuando Gabriel Posada y Valerio Tobón, se unieron para fundar una pequeña fábrica de bebidas gaseosas con la convicción de que los habitantes de la Villa de la Candelaria disfrutarían del sabor refrescante de una bebida que llamaron Kola Champaña. Así comenzó la historia de Postobón, una compañía que ha dejado una huella imborrable en la vida de los colombianos, sus familias, comunidades y en la sociedad en general. “La historia de Postobón es resultado del optimismo con el que enfrentamos cada uno de nuestros desafíos. Esto nos ha permitido tener un impacto significativo en la vida de millones de personas, no solo por las contribuciones económicas, sino también por nuestro firme compromiso con el desarrollo sostenible, enfocándonos en crear valor para todos nuestros grupos de interés. No en vano, el doctor Ardila Lülle decía: ‘Cuando Postobón avanza, toda Colombia lo hace’», expresó Miguel Fernando Escobar Penagos, presidente de Postobón. A lo largo de su historia, ha estado al lado de los colombianos por medio del apoyo al deporte, la cultura y la educación y ha participado en la creación de instituciones que dan cimiento a la sociedad civil como la ANDI, las cajas de compensación, universidades, hospitales y centros culturales. Pero, más allá de eso, ha demostrado que el sentido democrático tiene un valor superior, defendiendo las libertades y distribuyendo riqueza en la sociedad. Durante su historia, Postobón ha evolucionado integrando a las comunidades y las poblaciones con las que tiene relación directa o indirecta en su cadena de valor. Bajo esa lógica, ha tenido como propósito contribuir a la calidad de vida, cerrar brechas, propiciar el desarrollo y buscar la prosperidad de la sociedad en pleno. Esta visión de compromiso con la sociedad constituye un pilar fundamental que soporta la convicción de ser una empresa sostenible, altamente vinculada con el desarrollo de Colombia y que se refleja especialmente en la estrategia de sostenibilidad, impactando con sus programas socioambientales a más de 200.000 personas. Creciendo con las comunidades El programa HIT Social Postobón, el cual tiene cerca de 30 años de historia, acompaña a agricultores de fruta, a quienes les compra sus cosechas a precios competitivos. Se basa en preceptos de valor compartido, vinculando a agricultores de fruta a la cadena de valor brindándoles acompañamiento integral, para incrementar sus capacidades técnicas, comerciales, logísticas y organizacionales. De igual forma, la transición de la economía lineal a la economía circular se realiza con criterios de innovación social al apoyar integralmente a más de 6.500 recicladores para incrementar los volúmenes de aprovechamiento de materiales y mejorar su calidad de vida con el programa FARO Postobón (Fortalecimiento a Asociaciones de Recicladores de Oficio). FARO busca aumentar los niveles de recolección y aprovechamiento de materiales posconsumo de envases y empaques PET, vidrio, cartón y latas y lo hace acompañando a asociaciones que congregan a recicladores de oficio, quienes son beneficiados con una oferta integral de servicios. El trabajo con las comunidades ha incluido otros programas como MiBici Postobón y MiPupitre Postobón. Con el primero hace de la bicicleta una herramienta de transformación social con alto impacto en la ruralidad para mitigar el riesgo de deserción escolar por falta de transporte. Mientras que con MiPupitre se hace de las cajitas de Tetra Pak, oportunidades de educación al convertirlas en mobiliario para instituciones educativas y otras organizaciones como las asociaciones de recicladores, al tiempo que aumentan los volúmenes de recolección y aprovechamiento de este material de envase. Impulso al deporte Postobón también ha estado presente en la vida de millones de colombianos por medio del apoyo a los deportes. Sus marcas han patrocinado las disciplinas deportivas que más gloria le han dado al país como el ciclismo, el patinaje y el fútbol. También ha apoyado disciplinas como el atletismo, el automovilismo, boxeo y ajedrez. Para muchos es fácil recordar el club de ciclismo Freskola, el equipo Castalia y el emblemático Manzana Postobón, que dejó muy en alto en nombre de Colombia en las grandes competencias de este deporte en Europa. También, vale la pena recordar el patrocinio a las selecciones Colombia de patinaje, ciclismo, beisbol y fútbol, así como los patrocinios con las diferentes marcas a los equipos profesionales del torneo colombiano. Además de eso, la compañía ha apoyado el proceso de formación de grandes deportistas, como, por ejemplo, María Camila Osorio, la principal exponente del tenis colombiano, quien participó en el programa Talentos Deportivos Postobón. La historia de Postobón también la hacen las comunidades, grupos de interés con los que trabajamos y desde luego distintos aliados como otras empresas, organizaciones internacionales y fundaciones como la Juanfe con la que realizamos actividades conjuntas. “El mundo reclama estamentos que actúen decididamente en función del cuidado del medioambiente y el desarrollo de una sociedad más justa y equitativa, y esta es una empresa que cumple esos preceptos”, concluye el presidente de Postobón.

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Empoderamiento Femenino: Clave para la Transformación Social y Económica

 Por: Ángela Garzón, Vicepresidente de articulación publico privada de la Cámara de Comercio de Bogotá.  Me siento muy orgullosa de ser una mujer. Las mujeres somos recursivas, inteligentes, fuertes, sensibles a las necesidades de los demás y tenemos muchas cualidades más. Sin embargo aún nos falta darnos cuenta del gran valor que tenemos y de lo capaces que somos para liderar la transformación de la sociedad en la que vivimos, y lograr cerrar numerosas brechas que hacen que las mujeres ejerzan menos roles de liderazgo tanto a nivel económico, como político y social.   Según ONU Mujeres, el ingreso de las mujeres al mercado laboral es 10 puntos porcentuales menor al de los hombres, la brecha salarial es del 20% y muy pocas ocupan cargos directivos, tanto en la empresa privada como en el sector público. Así mismo, según el Social Institutions and Gender Index OECD 2023, el 16% de las mujeres del mundo viven en países donde la violencia doméstica no está tipificada como delito, el 13% de las niñas del mundo se casan antes de los 18 años y las mujeres sólo representan el 27% de los miembros de los parlamentos en el mundo.   El Fondo Económico Mundial, en el Global Gender Gap Report 2023, estima que se necesitarán 131 años para eliminar las desigualdades de género en el mundo. En 2020, se estimaba que se necesitarían 99.5 años, la pandemia del Covid-19 retrasó el logro de la igualdad a una generación más.   Adicionalmente, según datos de la Organización Internacional del Trabajo, aunque en 2022 las mujeres representaban el 50% de la población mundial en edad de trabajar, sólo el 40% del total están activas y sólo el 27% ocupan puestos directivos. A nivel mundial, el 22% de las mujeres en edad de trabajar realizan cuidados no remunerados a tiempo completo, frente al 1,5% de los hombres en edad de trabajar.   En Colombia, un estudio realizado en 2023 por la Cámara de Comercio de Bogotá, reveló que del total de personas en juntas directivas, 40,8% son mujeres y 58,9% son hombres, y que cuando una mujer es quien dirige la empresa, el porcentaje de mujeres en la junta directiva de la misma es del 53,2%, pero si es un hombre el que la dirige este porcentaje baja al 32,9%.   Además, este estudio reveló otras barreras para las mujeres en el mercado laboral: I) al 58,2 % de las mujeres les han pedido o aplicado pruebas de embarazo; II) al 73,1% les han preguntado si tienen hijos o planes para tenerlos, mientras que esto le pasa sólo al 64 % de los hombres; III) al 33 % les han preguntado si las actividades de cuidado serán impedimento para su desempeño laboral, mientras que esto le pasa sólo al 19,1 % de los hombres; y IV) el 28,55 % de las mujeres considera que las actividades de cuidado son impedimento para progresar en la vida laboral, cuando sólo el 13,6 % de los hombres considera esto.   Todas estas cifras mencionadas anteriormente, evidencian que existen barreras significativas que limitan la participación plena de las mujeres. Estas barreras incluyen la desigualdad en el acceso a recursos, la falta de oportunidades de formación y desarrollo profesional, y la discriminación de género, especialmente en el entorno laboral. Es por ello que resulta esencial crear un entorno que fomente la inclusión y promueva el liderazgo de las mujeres en todos los sectores.   Trabajar por el empoderamiento de las mujeres, y la posibilidad de que asuman roles de liderazgo, es la clave para lograr una transformación real de la sociedad en la que vivimos. Una mujer empoderada reivindica sus derechos, toma las riendas de su vida y decide por sí misma. No se deja discriminar por su condición y tampoco permite que la maltraten física o sicológicamente. Una mujer empoderada rompe el silencio y alza su voz para denunciar a los abusadores ante las autoridades y ante la sociedad, para que no la sigan maltratando, ni a ella ni a otras mujeres. Una mujer empoderada se convierte en una líder que jalona procesos de crecimiento y transformación.   Es ampliamente reconocido que la inclusión laboral de las mujeres tiene un efecto multiplicador en la economía. Cuando las mujeres acceden a empleos dignos y participan activamente en el mercado laboral, se genera un crecimiento económico más equitativo y se fortalece el tejido social. Las mujeres aportan perspectivas únicas y habilidades valiosas que, al integrarse en el mundo laboral y empresarial, contribuyen a la innovación, la productividad y la sostenibilidad de las empresas y comunidades. Y esto es aún más poderoso si las mujeres se unen en redes o ecosistemas en los que se complementan y se apoyan mutuamente. Se ha demostrado a través de la historia, que se han producido grandes cambios cuando las mujeres han logrado unirse por causas comunes, creando plataformas de opinión y de acción que llevan a transformaciones de las estructuras tradicionales.   Pero esto no se logra de un día para otro, es necesario que se trabaje en educar y formar a las mujeres, e incluso a los hombres, para que puedan reconocer y potencializar sus capacidades y aprendan a respetarse y valorarse unos a otros. Empoderar a la mujer es uno de los caminos más importantes para transformar las comunidades y las sociedades. Es importante persistir en enseñar a las mujeres que no tienen límites y pueden llegar a ser cualquier cosa que sueñen ser, sin estereotipos o limitaciones.   Y es importante señalar que no sólo se requiere un empoderamiento económico, sino también el hacer consciencia que sin importar su labor son valiosas por el sólo hecho de ser. El empoderamiento incluye equidad y el reconocimiento a su labor, incluso si ésta se realiza en casa en las labores del hogar, cuidando a los mayores o apoyando a los menores en su crianza.   Las Naciones Unidas, especialmente en los Informes de Desarrollo Humano, ha destacado que la participación femenina en distintas esferas es un

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Mujeres y pensiones: un cambio necesario hacia la equidad

Por: Juan Pablo Espinosa, vicepresidente de Riesgo de Protección El mercado laboral ha sido, históricamente, un terreno lleno de desafíos para las mujeres en Colombia. A pesar de los avances, la reciente reforma pensional es un recordatorio de que aún queda un largo camino por recorrer para lograr la igualdad de género en este ámbito. Aunque la nueva ley representa un avance significativo, es fundamental no perder de vista las brechas que persisten y la necesidad de trabajar en un enfoque integral.   Las cifras son reveladoras: según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tasa de participación femenina en el mercado laboral es del 51%, en comparación con el 75% de los hombres. Esta disparidad se agrava con una brecha salarial del 13%, que se amplía al 40% en el caso de mujeres sin educación formal. Además, el tiempo que dedican a las tareas del hogar (21 horas a la semana frente a solo 8 horas de los hombres) y las interrupciones laborales debido a responsabilidades de cuidado, limitan aún más sus oportunidades.   Estas condiciones han llevado a que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estime que las mujeres colombianas tienen un 37% menos de probabilidades de pensionarse que los hombres. Solo el 12,1% de las mujeres en edad de jubilación recibe una pensión, frente al 22,5% de los hombres. Esta situación es aún más crítica en áreas rurales, donde las desigualdades son más acentuadas.   La reciente reforma pensional aborda parcialmente estas desigualdades. La Corte Constitucional había instado a reducir el requisito de semanas cotizadas de 1.300 a 1.000, un cambio positivo que reconoce las dificultades que enfrentan las mujeres. Además, las mujeres pueden reducir su carga de semanas en 50 por cada hijo, lo que podría permitirles pensionarse con tan solo 850 semanas cotizadas. Sin embargo, estas medidas no son suficientes por sí solas.   Uno de los principales riesgos que persisten es que la reducción de semanas cotizadas podría resultar en menores tasas de reemplazo para las mujeres y, por lo tanto, una pensión menor. Esto puede llevar a una dependencia económica más alta de familiares o del estado, lo que agrava su vulnerabilidad. El cambio debe ir más allá de la reforma. Necesitamos transformar los vínculos laborales, permitiendo que las mujeres mantengan sus empleos y contribuciones a la seguridad social más allá de los 57 años, el límite actual. Así, podrían aprovechar mejor sus trayectorias profesionales y acumular mayores aportes.   Asimismo, es imperativo cerrar la brecha salarial y eliminar los techos de cristal que limitan el acceso de las mujeres a posiciones de liderazgo y compensaciones justas. Reconocer el trabajo no remunerado de las mujeres en el hogar y en la economía del cuidado es esencial para equilibrar las desventajas en su vida laboral. Solo con este tipo de acciones se podrían equilibrar las profundas desventajas que afronta el género femenino en el retiro. De la misma forma, las alternativas antes planteadas deberían estas acompañadas de incentivos para que las mujeres construyan un ahorro que se convierta en un complemento de valor para su pensión.   La reforma pensional ha abierto la puerta a un cambio necesario, pero solo será efectiva si se acompaña de políticas que realmente promuevan la igualdad de género en el trabajo y en la vida. Las mujeres merecen un futuro financiero seguro y digno. Es responsabilidad de todos, desde el gobierno hasta el sector privado, trabajar juntos para cerrar esta brecha y construir un sistema más equitativo. Solo así podremos asegurar que las mujeres colombianas disfruten de una jubilación que refleje sus contribuciones y esfuerzos.   Conscientes de este reto, desde Protección reiteramos nuestro compromiso de ser el aliado de las mujeres en la consecución de su bienestar financiero. Para ello, queremos contribuir a promover un entorno inclusivo que facilite su conexión al mercado laboral, así como apoyar sus emprendimientos y aportar a la disminución de su brecha pensional a través de variadas posibilidades de ahorro orientado a este fin. Nuestro conocimiento y experiencia del sistema pensional, nuestra conciencia sobre los enormes desafíos que experimentan y nuestra disposición para afrontarlos, nos hace ver futuro de las mujeres colombianas con optimismo.    

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