Maternidades: Ser migrante y ser mamá 

Mudarse, empezar de nuevo y construir una vida en otro lugar, muchas veces sin una red de apoyo, mientras también se vive la maternidad, es parte de la realidad que atraviesan muchas mujeres migrantes. En el Mes de las Madres, reconocer estas experiencias también implica evidenciar todo lo que significa sostener un hogar, criar y construir estabilidad en medio de nuevos comienzos, porque hablar de maternidad también es hablar de cambio, adaptación y reconstrucción. 

Seis mujeres participantes de Transformemos Sin Fronteras, un programa de Fundación Juanfe y Conrad N. Hilton Foundation que acompaña a mujeres migrantes venezolanas y colombianas retornadas en la construcción de estabilidad y autonomía en Colombia y que impacta en las ciudades de Cartagena y Medellín, comparten cuáles han sido algunos de los mayores retos de ser mamá en un contexto migratorio y qué es lo que hoy las hace sentir orgullosas de su proceso. 

Conoce a estas valientes mujeres venezolanas migrantes. 

Para muchas mujeres migrantes, la maternidad también implica enfrentar desafíos económicos, emocionales y familiares mientras intentan construir estabilidad en un nuevo país. Continúa leyendo para conocer los puntos de vista, sobre los desafíos y las satisfacciones, de estas valientes venezolanas migrantes, mientras construyen una nueva vida en Colombia. 

Jenis Cabello | Sostener a sus hijos en medio de la incertidumbre 

Foto polaroid de mujer migrante venezolana y sus cuatro hijos sobre fondo verde.

Jenis llegó a Colombia hace 8 años a Colombia, vive en Turbaco (Bolívar), tiene cuatro hijos: Jeiker José (17 años), Luz Estefani (15 años), Gustavo Rafael (7 años) y Jeidelis Andrea (10 meses). Para ella, construir estabilidad en otro país mientras sostiene a su familia ha sido uno de los procesos más difíciles de su vida. 

“El principal reto de ser madre y ser migrante ha sido la falta de empleo para poder darles alimentación a mis hijos y tener dónde vivir.” 

A pesar de las dificultades, asegura que mantenerse firme junto a ellos es lo que más orgullo le genera. 

“Nadie dijo que iba a ser fácil pero tampoco imposible”, aseguró Jenis, quien añadió que las mujeres migrantes “somos mujeres fuertes valientes y luchadoras venimos de un país donde nada nos queda pequeño donde aprendemos a ser mujeres luchadoras desde pequeñas sin hacerle daño a nadie”. 

Animir Santos | Construir estabilidad lejos de su familia 

Foto polaroid de mujer migrante venezolana y sus dos hijas sobre fondo rosado.

Animir llegó a Colombia hace 7 años, vive en Medellín y es mamá de Fanelimixir (20 años) y Ly (19 años). La distancia familiar y la falta de estabilidad laboral han marcado parte de su proceso migratorio. 

“Lo más difícil ha sido estar lejos de mi familia y no tener estabilidad laboral para sostener completamente a mi familia”, manifestó Animir, quien añadió que “todo este tiempo he tenido trabajos informales y he tenido que sacrificarme en muchos aspectos para poder lograr muchas de mis metas”. 

Hoy, ver a sus hijas construir su propio camino es una de sus mayores satisfacciones. Ella se enorgullece de que, gracias a su esfuerzo, sus hijas se graduaron de bachiller y, actualmente, están estudiando lo que ellas decidieron. 

Jenny Fernández | Ser la voz y defensora de su hijo 

Jenny llegó a Colombia hace 7 años y es mamá de Isaac (5 años). Adaptarse a un nuevo país mientras garantiza el bienestar de su hijo ha sido uno de sus mayores retos. 

“Mi mayor reto ha sido lograr que mi hijo reciba la atención médica adecuada en un país distinto. Adaptarme al sistema de salud colombiano, entender los tratamientos y las terapias, ha sido una prueba constante”, señala Jenny, quien explica que su hijo “requiere cuidados constantes por su traqueotomía”. 

Sin embargo, encuentra orgullo en el rol que ha asumido para protegerlo y acompañarlo:

“Me siento orgullosa como mamá porque, a pesar de las dificultades, he sido su voz, su defensora. He luchado para que reciba la atención que merece, aun en las noches más duras”.  

Siendo migrante y mamá permitió a Jenny descubrir que tiene “una fuerza que no conocía”, y en el proceso ha aprendido “a pedir ayuda, a ser resiliente, y a encontrar redes de apoyo donde antes no las veía”. 

Raquel Peña | Criar lejos de la familia y construir un nuevo hogar 

Foto polaroid de mujer migrante venezolana y su hijo sobre fondo rosado.

Raquel vive en Medellín y es mamá de Thiago Amaya (11 años). Para ella, una de las partes más difíciles de migrar ha sido criar lejos de la familia y construir estabilidad emocional para su hijo y “mantener la calma cuando todo es nuevo: salud, colegio, reglas”. 

“Lo más difícil ha sido criar a mi hijo lejos de sus abuelos y familiares”. Aun así, Raquel reconoce todo lo que ha logrado durante el proceso. Y hoy redefine el concepto de la palabra ‘hogar’ como el lugar en el que esté su hijo.  

“Me siento orgullosa de ver que mi hijo está bien, aunque me haya costado lágrimas construirle este lugar”, señaló Raquel. 

Laura Alvis | Convertirse en mamá y papá al mismo tiempo 

Foto polaroid de mujer migrante venezolana y sus dos hijos sobre fondo verde.

Laura llegó a Colombia hace 5 años, vive en Cartagena, y es mamá de Abraham (2 años) y Luna (1 año). Su proceso migratorio también ha significado reconstruirse “como mujer y madre migrante lidiando con un duelo profundo”. 

“Mi mayor reto ha sido navegar la maternidad en un entorno completamente nuevo y convertirme en mamá y papá tras la pérdida del padre de mis hijos”, compartió Laura, quien hoy encuentra fuerza en el futuro que está construyendo para ellos. 

Además, este proceso le permitió a Laura descubrir “una capacidad de adaptación y resiliencia” que jamás pensó tener. “Antes, quizás dudaba en ocasiones de mí misma. Ahora sé que puedo enfrentar casi cualquier situación, que soy una ‘solucionadora de problemas’ por instinto, y que tengo una fuerza interior inagotable”, agregó. 

Jessica Torrealba | Trabajar y maternar 

Foto polaroid de mujer migrante venezolana y sus cuatro hijos sobre fondo rosado.

Jessica llegó a Colombia hace 9 años, vive en Medellín, y es mamá de Arianna (22), Ariannys (22), Yomar (19) y Luis Carlos (12). Las largas jornadas laborales y el poco tiempo en casa han sido algunos de los retos más complejos de su experiencia como mamá migrante. 

“Lo más difícil ha sido pasar poco tiempo con mis hijos”, dice Jessica. Aun así, hay algo que le recuerda diariamente el vínculo que ha construido con ellos, dado que es la persona que llaman cuando tienen algún problema.” 

Así, de lo que Jessica se siente más orgullosa es que, con sus hijos de la mano, “han sabido salir adelante”. En ese sentido, ella “les diría a otras madres que no se rindan, todo es pasajero. Nada es para siempre”. 

Maternidades que también hablan de adaptación y reconstrucción 

Cada experiencia migratoria es distinta, pero todas estas voces reflejan algo en común: la capacidad de construir estabilidad, redes de cuidado y nuevas oportunidades como una parte fundamental para salir adelante mientras atraviesan cambios profundos. 

En el Mes de las Madres, visibilizar estas experiencias también es reconocer todo lo que implica maternar en medio de la adaptación, la incertidumbre y la reconstrucción de una nueva vida en Colombia, así como la importancia de contar con herramientas y oportunidades que les permitan construir un futuro más estable para ellas y sus hijos. 

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