Talento Humano sin fronteras

Por Raúl Zuleta

A veces nos perdemos en las cifras y olvidamos que la competitividad se construye con historias de personas. Hoy, el panorama de la fuerza laboral en Colombia ha cambiado; la migración venezolana ya no es una novedad, es una parte vital de nuestro motor productivo que nos desafía a ser más creativos, más estratégicos y, sobre todo, más eficientes.

Cuando hablamos de integrar a los migrantes en el mercado laboral, no estamos hablando precisamente de filantropía, sino de visión organizacional estratégica. A nivel nacional, y muy especialmente aquí en Cartagena, tenemos una inyección de resiliencia y nuevas destrezas que sectores como el comercio, el turismo y la industria necesitan para evolucionar.

El verdadero reto de competitividad es dejar de ver la migración como una «carga» y empezar a gestionarla como una oportunidad de crecimiento. Un mercado que no sabe aprovechar el talento disponible es un mercado que se estanca.

Desde ACRIP – La Comunidad de Talento Humano, nuestro compromiso es tender puentes a través del conocimiento. Creemos que la formación es la herramienta más poderosa para derribar sesgos y ayudar a las organizaciones a capacitar su talento. Nuestra Comunidad ese punto de encuentro donde las empresas aprenden a identificar el valor real de cada persona y el talento. Escribo esto no solo desde mi rol como Director Ejecutivo de ACRIP, sino también como migrante venezolano.

Los datos nos invitan a actuar con pragmatismo: según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), a junio de 2025, más de 2.8 millones de venezolanos residen en Colombia. En nuestra ciudad, somos más de 68 mil personas, y una gran mayoría cuenta con las condiciones para vincularse formalmente.

Al final del día, me queda una duda que nos toca a todos: ¿Vamos a ser los líderes que construyan una economía donde todos sumen, o simplemente nos quedaremos sentados viendo cómo se nos escapa el talento?

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